Me cogí a su mamá – Sexo con una madura | EL hilo negro

Había llegado a la casa de Ximena para recogerla, ya que ella no conocía la casa de Alexa (mi pareja), puesto que nos íbamos a reunir,  y como la ruta coincidía por su casa, pues me eligieron para que le haga el favor de recogerla.

Al llegar a la casa de Ximena toco la puerta y sale su mamá, la señora Ana, que ya me conocía porque cuando su hija quería permiso para salir, siempre le decía que estaría con Alexa y conmigo, pero en verdad se iba a coger con su novio, tenía una hermana Anahí, pero ella, casi no paraba en casa. La señora Ana tenía aproximadamente 50 años, bien conservada, tenía todo lo que  su hija Ximena no tenía, senos, trasero y cintura, no le heredó nada, atractiva y blanca, como dicen, a veces la mamá esta más rica que la hija , ni modo, una fantasía más en mis pensamientos.
-¿Señora buenas tardes, está Ximena?

-Aún no llega fue al centro comercial

-Me dijo que ya estaba en camino

-Quizás si, si no pasa y espérala, pero creo que demorará, se fue hace solo media hora

-Asu, a mí me dijo que ya estaba viniendo

-Ay, esa mentirosa, ven pasa, Adrián, espérala

-Gracias, seño

La noté muy ajetreada, preocupada

-¿Sucede algo señora?, le pregunto

-Nada hijo solo que cosas de la casa, hay que ordenar este desorden del marido, Ximena que no ha sacado la basura, no limpio la cocina, hay cosas de madre

-A, pero oblíguela seño

-Si, pero esta muchacha, ay, además tengo un dolor en la espalda, que no he tenido tiempo de ir a la terapia, últimamente toda la preocupación me estresa me tiene así

-Entonces tome un descanso, venga la ayudo.

-No , no espérala Adrián, tú eres invitado

-No se preocupe señora yo la ayudo, total me aburre estar sentado

Me paré y comencé a ayudarla en los quehaceres, la notaba muy estresada a la señora, terminando de ordenar lo principal y lavar, note que la señora seguía preocupada, estaba muy cansada

Su madre me miró, la señora Ana estaba intrigante.

– ¿Por qué no se relaja? – le mencioné –
– Con que tiempo hijo me gustaría, pero…
– Pero yo le puedo ayudar, lleve unas clases y dicen que lo hago bien ya he dado masajes anteriormente, aunque no lo crea.

Ella me miró.

– No hijito gracias – ríe –
– Vamos seño, anímese.
– No, qué vergüenza no,
– Mire, normal ya la conozco tiempo además es la madre de Ximena, no se preocupe.
– Gracias, hijito, pero no.
– Ah ya sé, tiene vergüenza que ellas sepan, mire…

Me paro y coloco mi mano sobre sus hombros.

– Seño, con todo respeto, siento que está muy estresada, está dura su espalda.
– Mmm hijito… Adrián.
– No diga nada más, ¿acepta?
– Ay adrián, moriré de la vergüenza, está bien.
– Ya entonces échese para ayudarla.
– Oh, echada sé, ya en el mueble ¿está bien?
– Sería mejor en su habitación.
La señora se queda pensando – Claro seño, porque aquí es muy pequeño- ¿o su habitación también está desordenada?- ríe-
– No, no hijito,
– bueno entonces no se diga más, mire como esta su espalda, mura, esos hombros, no, no seño, se puede enfermar, vamos la ayudo.
– Está bien, si estoy muy estresada, necesito aliviar esto.

Nos dirigimos a su habitación, era grande, muy amplia, una cama Qeen.
-Póngase algo cómodo, mejor quítese y con una toalla se cubre, quedándose solo en interior, así como en los centros de masaje, vamos, seño, sin vergüenza.
– Ay Adrián estas cosas no me las esperaba, todo sea porque confió en usted.
Me retiré de la habitación , y un morbo dentro de mi comenzaba a aparecer ¿sexo con la madre de mi amiga? ¡Que cosas pienso!
-Ya está puedes pasar,
Al entrar, ella estaba echada sobre su sábana azul cubriéndose la parte inferior con una toalla, no podía notar nada, estaba boca abajo.

– ¿Así está bien? Me dice
– Sí.
– Acomode sus brazos hacia abajo.
– ¿Está nerviosa?
– Sí, algo, ni mi esposo me da masajes, es un tosco.
– Ja, ja, ja, todo depende de las manos mágicas seño Ana. Tranquila, todo es con respeto y porque usted me ha tratado bien.
– No hay de qué Adrián, me alegra el respeto que guardas.

Cogí el aceite de bebé que traía en mi mochila, lo unté sobre mi mano, comencé a realizar suaves masajes sobre su cabeza, haciendo presiones sobre las raíces jalando delicadamente cada uno de estos, entrelazar mis dedos para despertar sus nervios y causarle una relajación sobre este.

– Cómo se siente – le pregunto –
– Bien, es un buen comienzo.
– Y eso que empiezo seño. Tranquila.

Me dirijo al cuello realizando pequeñas presiones y suaves movimientos sus lunares y piel blanca eran muy hermosos, dejaban al descubierto una señora imponente y grande. Bajaba por su espalda dando giros y suaves presiones.

– ¿Qué tal se siente?
– Está muy bien.
– Se lo dije, haré un poco de presión por acá, le dolerá un poco,
– Ya.

Estaba muy dura y quería relajarla para luego aplicar mi cometido. Llegué a la parte de la cadera, la toalla evitaba que siguiera así que la retiró un poco y masajeo suavemente, ella no dice nada, continúo dándole masajes y delicadamente voy tocando sus glúteos, usaba una ropa interior muy sensual, un bóxer color morado, para su edad pensaba encontrar algo más simple, pero me encantaba, baje a sus piernas masajeando de largo cada parte de ellas con suaves presiones, quería excitarla, así que recorrí con ambas manos desde abajo hasta arriba y era obvio que chocaría con su intersección, comencé hacerlo suave, sutilmente varias veces y cada vez tocaba más, primero con la pierna derecha, luego con la izquierda.

La observé de reojo y vi que tenía los ojos cerrados, separo un poco sus piernas para poder sentir la calentura de su piel en su percepción, su bóxer me impedía tocar su piel blanca, pero sabía que había dado el primer paso, comencé a masajear todo su cuerpo para evitar alguna sospecha mala.

– Seño, ¿puede voltearse?
– Ya.

La señora Ana se voltea y deja al descubierto sus pechos. – Mierda una madura caliente – pienso

– Veo que se siente más relajada.
– Si.
– Lo digo porque no se ha avergonzado.
– Ay Adrián, es que estoy tan relajada que no me he dado cuenta,
– Cálmese, se ha puesto roja y más que es blanca.
– Si, ay, ya hijo pásame la toalla.
– Tranquila ya la vi, mejor así puedo darle masajes sin inconveniente.

Sus pechos eran blancos y sus pezones rosado eran hermosos de tamaño regular, mientras comencé el masaje por su cuello bajé a ellos, no se incomodó y aproveché para sentirlos, estaba excitada, lo noté al percibir la punta de ellos, estaban duros. Comencé a hacer círculos por todo el borde rosa con la yema de los dedos, luego sobre el pezón muy duro, me ponía, su piel estaba caliente.

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Bajé hacia el borde de su cadera y comencé a realizar masajes de arriba abajo, pasando a propósito sutilmente sobre el bóxer y pude sentir que estaba caliente, separé sus piernas un poco y comencé a masajear de arriba abajo, otra vez hasta llegar a la intercepción de su pelvis y pierna hasta que de casualidad comencé a quedarme a dar suaves masajes ahí, bordeando su íntima parte, ella no decía nada estaba con los ojos cerrados, seguía y cada vez me acercaba más hasta que mi dedo estaba en medio de su sexo masajeando de arriba abajo, haciendo presiones sobre su ropa interior, noté que no le incomodaba así que continúe una mano ahí y otra dándole masajes en los pechos, subí mi mano y poco a poco entraba en su ropa interior, pude sentir sus vellos, no estaba depilada.

Bajé su íntima prenda y sentí por completo su xxx, le masajeé el clítoris, la señora suspiró, estaba húmeda, muy mojada, así que no lo pensé dos veces y metí dos dedos dentro de ella, no estaba tan estrecha así que la comencé a masturbar. Ella comenzó a suspirar a cerrar las piernas, le excitaba.

– Se siente bien.
– Sí, pero…
– ¿Continuo o me detengo?

No dice nada mientras continuó separando más sus piernas y yo la masturbaba sin pensarlo, ella comenzó a gemir tan rico que me ponía, con su mano presionaba las sabanas gimiendo lentamente de placer, contorneando sus piernas mientras veía sus fluidos salir y como sus duros pezones me ponían.

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– ¿Le gusta señora?
– Si – la escucho gemir a ojos cerrados
– Se que le encanta, vamos disfrute , le gusta así
Acaricio sus pezones mientras la masturbo, me encantaba verla gemir, me estaba excitando demasiado, así que me acomodé y me paré al lado de su cabeza, para que “de casualidad” tal vez mi pene choque con su boca, trataba de moverme para que rosara mientras la seguía masturbando , acariciándole su cuerpo, abría la boca y la cerraba , estaba imaginando, cojo una de sus manos y la pongo sobre mi pantalón para que toque mi pene, ella lo acaricia con temor, se comienza a mover, bajo mi pantalón y hago que me toque por encima de mi boxer.

– Así me hace poner usted, esta paradito y duro, ¿le gusta? – no me responde
Bajo mi boxer y mi pene erecto , húmedo, cojo su mano y sobre mi pene la animo a masturbarme, ella hace caso y comienza a acariciarlo, a sobarlo con movimientos de arriba abajo, saca su lengua y pasa su lengua de forma delicada sobre mi glande, empujo su cabeza y hago que entre todo en su boca – mierda que rico, una madura haciéndome sexo oral – era mucho morbo que la madre de mi amiga me la este chupando.

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-¿Su esposo no le hace esto? – no responde

-Uy esta muda, vamos diga algo

Me mira – no es lo mismo-

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291 comentarios

  1. Creo que al inicio me confundí por los nombres, ya que iban seguidos pero después el texto se iba entendiendo solo

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