La fiesta de Yanel

Siempre la deseaba desde el colegio, ese culito y piernas gordas hacen que parezca un cono deseable, su bello largo ondulado y castaño cabello haciendo verla como rapunzel, al mirarme sus labios rojos gruesos hacían despertar mi miembro.

Aquella tarde fui a la casa de Yanel, me había invitado a pasar su cumpleaños, era una amiga de promoción esas de la que siempre te quedas con las ganas de tener algo, indirectamente siempre me pareció muy atractiva y simpática, al punto de desearla pero siempre la consideré un sueño, habíamos compartido algunos momentos de confianza, pláticas amenas en su casa, chismes por aquí, por allá, pero al darse la vuelta me llamaba la atención su formado trasero.

—Hola Yanel feliz cumpleaños, a los años
—Hola adrián, gracias como estas
—Muy bien, un poco ahí con los preparativos
—Me imagino ¿Qué tal?, ¿qué sabes de la promo?
—Ahí no sé mucho, están dentro
—Por cierto, te ves muy bien
—gracias, tú también has cambiado bastante

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Así empezaba nuestra conversación, estaba vestida con una falda roja y un polo blanco, unas sandalias chatas, se veía provocativa, y sus piernas se notaban muy firmes, tan deseable como siempre, estaba enamorada de un amigo de su instituto con el cual ya había tenido más que una amistad, me sorprendió mucho deducir eso de ella, puesto que siempre la consideré “virgen” y “cuidadosa”, pero eso no minimizaba mis ganas por tenerla, comenzaron a llegar las personas para la reunión, me reencontré con algunos amigos de, estaba, Ernesto, Julián, Claudia, Adri, Yesenia y sobre todo Milagros, cada uno ya hacía diferente cosas en su vida, algunos cursan la universidad, otros la escuela de las Fuerzas Armadas, el resto solo trabajaban, Claudia no había cambiado mucho, siempre fue agraciada pero le faltaba más papa, Adri en cambio era alta y muy gringa, pero no se relacionaba mucho con el entorno, Milagros era pícara, pero no era mi tipo, Yesenia estaba comprometida, bueno su novio era un millonario de Europa.
Los tragos y las cervezas llegaron, comenzó el baile, todos disfrutando de la música, el grupo de amigos y amigas, anécdotas de la ausencia, todo muy feeling, canciones en grupo, karaoke, el trago se subía y la gente moría, la hora también se hacía tarde, algunos comenzaron a retirarse, un momento de confraternidad y baile, recordar algunas canciones pegaditas que en su momento pude bailarla con ella y rozar mi miembro sutilmente por su cola la cual ella arrimaba, uf, aquellos tiempos.
Pasaron las horas y la fiesta terminaba, teníamos que retirarnos, pero para mí la distancia era un factor peligroso por la hora, me ofreció quedarme en una habitación de huésped en el primer piso, accedí sin pensarlo, además estaba muy cansado.
Me mostró la habitación, era un cuarto de visitas, pequeño, pero cómodo, una cama y varias cosas al rededor,
—aquí tienes una frazada
—Gracias, Yanel.
—Adrian me retiro, te levantas temprano, en la mañana saldremos en familia y no querrás quedarte encerrado
—Si no te preocupes.

Las luces se apagaron, la casa entró en silencio, me recosté sobre la cama, la puerta semi abierta, uf, un divertido encuentro, comencé a recordar cómo se movía Yanel, me revolvía las hormonas, tenía ese bicho inquietante por haberla visto después de mucho tiempo.
El ambiente se comenzaba a calentar, estaba en la habitación de su casa, era excitante, así que pensé en tocarme para dormir tranquilo y no amanecerme pensando.
Nadie me vería, era un lugar nuevo, la habitación de su casa —¿ella habrá cogido aquí?— me pregunté. No lo sabía, pero imaginarla en esta misma cama gimiendo, uf, me ponía la piel eriza, la adrenalina, el momento, la oscuridad, el morbo, bajé mi mano y toque mi pene por encima de mi pantalón, con la oreja alerta por si alguien podría venir, era casi imposible, todo estaba en silencio. Bajé mi pantalón un poco y agarré mi pene por encima de mi boxer color verde, estaba erecto, bajé más mi ropa y comencé a cogerlo y suavemente a masturbarme e imaginarme que Yanel estaba ahí conmigo, de arriba abajo moviendo mi mano con firmeza, de forma lenta, era un morbo exquisito imaginarme todo ello en la habitación de su casa.


Seguía llevando un ritmo lento, y comencé a aumentar, mi pene me daba cosquilleos de éxtasis, mis ojos cerrados, mi boca abierta y mi mano en plena acción, entonces recordé que alguien podría venir, así que abrí mis ojos de inmediato, todo seguía oscuro, —uf— respiré, continúe tocándome, imaginando cada morboso momento, como si su lengua recorriera la cabeza de mi glande, las sábanas que me había dado tenían su olor, me puse de costado e imagine que le respiraba junto al oído, que le mordía el cuello y acelere aún más el ritmo de mi mano sobre mi pene que ya me hacía hormigueos preparando mi semen a salir, — uhmf— suspiraba sin emitir mucho ruido, imaginaba cómo si sus dedos agarraban miembro y ella lo movía, me agitaba, abría la boca y empecé a sentir como mi glande entraba en un cosquilleo imperdonable, seguía y seguía, sin parar, la piel rozar, mis manos apretando, su olor, su cuerpo, la tela, su habitación, todo se concentraba en un punto donde una gran sensación de erotismo se posicionó sobre mí e hizo que bajara la velocidad, una explosión de éxtasis y disparo sin control mi leche calientes salió, me contuve, y sentí cómo se derramaba sobre la sobre la sábana, salpicó mucho, espesa y blanca, dejando mi pene al pie de la descompensación

agitado y cansado me detuve, mi miembro se comenzó a agachar lentamente dejando una gota de semen en la punta mientras me dejaba dominar por el gran éxtasis que había sentido que poco a poco se iba apaciguando.

Pero no era suficiente, me sentía intranquilo quería más, una idea loca pasó por mi cabeza, salir y caminar lentamente por la casa, tal vez su habitación estaba abierta, y si me descubrieran inventaría cualquier excusa como buscando el baño, quería verla, esperé 10 minutos hasta que me calme un poco, Salí lentamente de la habitación, y comencé a caminar en medias, había 5 personas en la sala tiradas, dormidas, bien borrachas por el trago, solo sabía que su habitación estaba en el segundo piso.
Subí las escaleras de a poquito y llegué a la habitación, la puerta estaba semi abierta quizás por el intenso calor, y por la abertura la vi, estaba durmiendo de lado, se podía notar a oscuras con La Luz que entraba por la ventana su bóxer de encaje negro con bordes rojos y su top de encaje, con la sábana que solo cubría una parte de su cuerpo, sus piernas entrelazadas con su ropa desordenada, estaba como una diosa dormida, la línea de su trasero se marcaba con la línea del encaje que dejaba muy sutilmente complacerse con la forma de sus nalgas, —¿entro o no entro?— me pregunté, quería verla de cerca, sentir el éxtasis que me había dejado, ingresé suavemente, despacio, sin hacer casi ningún ruido porque estaba en medias, vi su ropa interior que estaba al lado, la toqué, estaba tibia, supuse que se la había recién quitado, la cogí, tenía un olor suave, nada desagradable color negra, era demasiada adrenalina, sentía como mi pene erecto quería crecer más, iba a venirme sin tocarme, pero la guardé en mi bolsillo.


Estaba excitado, demasiado, a pesar de haberme venido hace unos minutos, cogí mi celular y comencé a grabar el momento, y aunque no se veía casi nada, quería tratar, quería tocarla, pero no podía, quería hacerlo, pero no, estaba mal, solo me acerqué lentamente sin hacer ruido, mis medias comenzaban a desprender un olor algo raro, —rayos— veo que se está moviendo, me quedo quieto e inmóvil, pero solo se acomodaba en su lugar, me acerque poco a poco y me senté suavemente en el filo de su cama en silencio, comencé a filmarla aún más de cerca, grabar cada borde de su cuerpo, la oscuridad no me permitía dejar ver la trasparencia con su piel, sus brazos cubrían sus pechos de lado, y la sábana su parte de la entrepierna, solo la presión del encaje hacía imaginarme cómo se veía, pero no quería irme así, cojo la sabana y comencé a jalar lentamente para sacarla del cruce de sus piernas, no del todo, solo poquito, muy despacio y esto para que no se diera cuenta, hasta poder apreciar esa línea de que marcaba su vagina, pero ni así podía ver nada, estaba muy oscuro, paré la grabación y prendí el flash apuntando hacia abajo para no alumbrar la habitación, y comencé a enfocar abajo podía notar muy bien la línea de su labio vaginal traspasar por la tela del encaje, automáticamente mis deseos querían que la penetrara pero no, era mi amiga, y estaría mal hacerlo, me patearía y el lío que me ganaría, toqué el borde de su encaje con un dedito, me paré y al menos me había excitado al tenerla tan cerca. Me paré y me retiré lentamente, regresé a mi habitación, me eché, y puse a reproducir lo que había grabado, subí el brillo de mi pantalla para ver algo y ver si se notaba algo — al menos algo puedo apreciar—
Me comencé a excitar con su cuerpo nuevamente, la tenía ahí en lencería para mí, ese trasero y piernas fuertes estaban deliciosas, baje mi pantalón, deje mi pene al descubierto y comencé a masturbarme nuevamente, pero no despacio, de forma muy rápida agarré fuerte y comencé a dar un ritmo muy acelerado como si su culito chocara con mi pelvis, estaba demasiado cargado de éxtasis, haberla tenido cerca, oler su cuerpo, tocar su ropa y rozar sus piernas era demasiado para olvidar, cerré mis ojos, ya no podía más, comencé a moverme imaginando que estuviera aquí, cuando de pronto siento una mano cubre mi glande, automáticamente abro los ojos, me desperté, ella estaba aquí, me miró solo dijo —shshsh, silencio— puso su dedo sobre mi boca como para callarme y bajó su cabeza, retiro mi mano y bajó su boca introduciendo mi glande en ella, comenzó a chupármela, no lo podía creer me estaba haciendo una mamada, la cual se sentía realmente bien, sentir su lengua recorrer mi pene, su saliva envolviendo, sus manos sobándome, era excitante, me lamía los bordes del pene con mucha saliva y movía rítmicamente su boca, me acariciaba los testículos suavemente con su mano y me los lamía, — mierda que rica mamada— sentía su saliva recorrer mi glande y el ruido de un sexo oral realmente bueno.

No sabía lo que ocurría, tan solo continué disfrutando el momento hasta el amanecer donde sabía que mi leche caliente iba a invadir su vagina esta madrugada.

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Comments (138)

  1. Luu octubre 10, 2020
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