El hilo negro | El encuentro | Parte 2

Ella, la mujer prohibida, acompañándome, encantados y abrumados por el deseo de nuestros cuerpos decidimos salir del cine, e ir a un escenario donde podamos dejar caer nuestros deseos.

– Te deseo, deseo coger cada parte de tu vestimenta, bajar sutilmente y poder deleitarme con tu cuerpo

Ella suspiró, me cogió de las manos con firmeza y se me apegó para besarme, presionó sus uñas contra mi espalda, pero la aparté, la recepcionista nos estaba viendo.

Llegamos a la habitación 406, muy cómoda y amplia, ella apagó las luces y solo dejé ambas lámparas encendidas, me le acerqué, me recosté sobre ella y dejamos nuestros labios comerse en locura, me mordía y le respondía 2 veces más, nuestros deseos estaban cayendo a prisión de las sábanas. Deslicé mi mano acariciando su cuerpo, desde su rostro, recorriendo su oreja, tocando sus firmes pechos que se sentían duros, deslizándome suavemente sobre su ombligo, pasé mis dedos sobre su muslo y llegué al contorno que marcaba su ropa interior, bajé mi mano y la deslicé por debajo, centrándome en la parte de su entrepierna, sintiendo la suave tela húmeda de su calzón, la misma que se encontraba caliente. Ella se contorneó un poco y exclamó con gemidos que me encendieron aún más.

Subí su falda, el bóxer de encaje negro que ella traía puesto me maravilló, sutilmente lo cogió para quitárselo, y se lo comenzó a bajar, pero la detuve.

– No lo hagas, quiero tenerte así, te comeré así, sin preámbulos, sin que te lo quites

Me observa, un poco sorprendida.

– Pero ¿cómo lo harás?

– Tú solo cierra los ojos y siénteme

Comencé a acariciar cada parte que cubría ese sensual bóxer, deslicé sus ligas, me agaché, separé sus piernas y con los dientes comencé a rasgar en medio de este, donde se encontraba su húmeda parte.

– Eres un loco, se va a romper

– No me importa, ¿no me deseas?, ¿no te gusta?

– Si hazlo, uhmm… – ella exclamó con suspiros, hazlo olvida lo que dije…

Escuché sus palabras y no tardé nada en crear una abertura con mis dientes en medio de su ropa interior, un manjar perfecto, sus labios vaginales ya sobresalían, esa línea que los dividía se notaba tan apetecible tan excitante, tan perfecta, comencé a comérmela «literal», tan jugosa y suave, ella gemía, se retorcía de placer, le encantaba, este juego yo lo había creado, esa forma diferente de hacerla vibrar, coloqué sus manos sobre mi cabeza y la animaba a que me la empujaba aún más para ejercer una presión, levantó sus piernas y las cruzó sobre mi cuello arrimándolo con furia para que la siga comiendo, disfrutaba su humedad, mi lengua hacía su trabajo sobre su clítoris, lamiendo de arriba abajo, comiéndome su miel, dando círculos y absorciones lentas y rápidas, sus gemidos adornaban la habitación, sus manos sobre mi cabeza, ambos estábamos comenzando algo prohibido.

Ella se sentó, mi miro, me empujó hacia la pared, me cogió los pantalones, desabotonó y me los bajó de un jalón, cogió mi boxer negro y lo jaló, desnudo y con mi pene erecto,  comenzó a realizar con deseo y hambre la absorción más feroz sobre mi pene, me estrepité, la cogí de la cabeza  y la acerqué con fuerza, ella no me detuvo y aceptó le juego llegando a introducirse todo dentro de su boca, le encantaba, no paraba de ir a un ritmo feroz y ardiente, sentía como su saliva y lengua jugaba deliciosamente con mi glande, la detuve, y solo yo comencé a moverme, penetrándola por la boca,  solo dejaba que el ritmo juegue, presionaba su cabeza con dureza sobre mi miembro y ella encantada con lo feroz, a veces parecía atorarse, o atragantarse en otras palabras, pero ella seguía, entendía que lo hardcore era parte de nosotros.

– No podrás correrme si eso deseas

[lock_comments] – No quiero que te corras, quiero que llegues al punto de cogerme como si te aprovecharas de mí y tu deseo fuera intenso.

La levanté, la cogí del cuello, la mordí como vampiro, Ella me lamió la oreja, la volteé, la puse en cuatro sobre la cama, me pegué bruscamente detrás de ella, estábamos muy hardcore, demasiada excitación y morbo se podía fumar en este cuarto.

– No te me despegues

– No lo haré, le respondo con furia

Metí mis manos dentro del vestido, bajé sus tirantes, desabrochó su brasier, y cogí sus pechos tan fuertes que ella exclamó un gemido excitante, deslicé su vestido que casi lo rompo, cogí sus pechos claros, con punta rosa, suaves, duros, hermosos y los comencé a masajear, presionar.

El roce de nuestros cuerpos, detrás de su cola, ella en cuatro, acomodé el agujero que había hecho en su calzón, acaricié mi pene sobre sus labios vaginales inferiores, comencé a arrimarme para que ella me pidiera entrar, gimió y no lo pensé más, no quise esperar, entré con furia y ella como consecuencia desfogó desgarres de gemidos tan fuertes que resonaron en mi oído.

Comencé a cabalgarla, a embestirla de manera fuerte y suave, jugando con los ritmos, solo se escuchaba un golpe cada segundo, plap, plap, plap, ella exclamaba que le gustaba, que quería más, ¿te gusta?, ¿te gusta?, ¿te gusta mi perra?, escuchaba entre gemidos un complicado «sí» de excitación, aceleré el ritmo, ella seguía gimiendo y sentía su húmeda deslizarse por su pene, parecía  que se corría sobre mí, la agarré del cabello, la estiré, ella colocó la almohada debajo de su vientre, y  con los pechos al aire la penetré sin piedad alguna sin parar, ya no eran gemidos, sino gritos de placer, “métemela, cógeme, soy tuya, quiero que te corras” eran el resume de palabras esta noche.

Me detuve, me fui con ella a la ventana y abrí la cortina de la habitación, estábamos en el cuarto piso, se podía visualizar una avenida con muy poca gente en la calle, abría la ventana, la agarré de la cintura  y la pegué contra el muro

– Descríbeme todo lo que vez en la calle – le digo

Ella miró bien por la ventana y antes que dijera algo, la penetré.

– ¿Vamos? ¿Acaso no puedes hablar? – río sarcásticamente

-Ella suspira, se retuerce

Intentaba describir cada cosa, su voz entrecortada solo lanzaba gemidos, fue tan excitante para ella, ver la calle, coger mientras las personas pasaban, los autos, las luces de los postes, los vecinos, tratar de hablar para ella era complicado y yo con toda la adrenalina la cogía mientras la calle observaba como si nada ocurriera, en una embestida sin piedad ella exclamó “me voy a correr” sentí como sus piernas comenzaron a temblar y como se quebraba mientras trataba de no gritar por miedo a que alguien volteara a ver hacia arriba o algún auto,  efectivamente sentí toda su humedad, sentí como nos mojábamos los muslos, las piernas gracias a su orgasmo.

– Te corriste ujum…

– Si..

– ¿Te gustó mucho?

– Me encantó…

– Entonces no pararé

– ¿qué? ay, ay , ay no , para, estoy sensible… ay no… sigue uhmm

Seguí, “dime qué más vez en la calle si no, no pararé”, un juego bastante cruel y excitante, ella trataba, estaba muy sensible por dentro, pero solo se retorcía, seguía embistiéndola, no tenía piedad, disfrutaba, 2, 3, 4, 5, 6, 7… veces sentía como gemía para que pare mientras sus multiorgasmos no paraban de llegar, era su premio de esta noche, la maldad que le guardaba para ella se resumía en seguir dándole más; ella solo decía, “me gusta tu forma tan mala de cogerme”.

Efectivamente, nuestros cuerpos pedían más que deseo, más que lujuria, más que pasión y amor, era el sexo que esperábamos, de pronto, ella le dijo “basta”, se desprendió, me echó en la cama, cogió mi pene y se sentó encima, excitante, cerré mis ojos, la sentía, comenzó a moverse, era demasiado buena, subía y bajaba, pegándose tanto sobre mi pelvis.

– Que … Rico, así rápido, despacio, rápido– exclamaba con deseo y pasión

– El despacio no funciona conmigo, ahora yo tengo el control – dijo ella

La tomé de la cintura y seguía cabalgándose, aceleró su ritmo, “me vendré” – le dije – hazlo conmigo – acentuó ella, y entre nuestros cuerpos mojados, ya no aguanté más – me corro, me corro  y exploté, dejé salir bruscamente mi leche llenándola por dentro, sentí como la velocidad bajaba y suavemente dejó que todo el líquido que tenía dentro se desprendiera y se quedara dentro de su cuerpo.

– Se siente muy caliente, ella dice

– Después de todo esto no me sorprende que esté hirviendo y caliente al salir mi lechita

Cansados nos dejamos caer ante la noche, mientras nuestros suspiros se apasiguaban y nuestra sonrisa macabra de lujuria se reflejaba en los espejos del techo.

Prendé la luz y ella comenzó a cambiarse, a lo que exclama

– Mira – señalando su calzón

– lo siento, dice él

No miramos, ella y yo teníamos marcas en el cuello, nos reímos, la noche nos había dejado un recuerdo.

– ¿Y ahora qué haré?, mi ropa interior

– No te preocupes, te regalo una o acaso no crees valió la pena

Ella sonrió, la noche se hacía larga y tarde para nosotros, y se hacía tarde, ya era hora de retirarnos.

– Te acompaño a casa -le digo

– Ya, está bien, aclamó ella, mientras nos besábamos entre juego de mordidas.

Un viaje en taxi donde ella se recostó sobre mi pecho, llegamos a su casa, ella baja, la veo con asombro y lujuria, me doy de que tenía pegada en su pierna una tira, de color negro, parecía un hilo, abro la ventana, y alzo y le paso la voz, le hago una señal indicándole que tenía algo abajo, no lo entendió y continuó. Cojo mi celular  y le escribo , “tienes una tira, un hilo negro pegado en tu pierna derecha”, era muy notable, y recuerdo, era el desprendimiento de su ropa interior cuando se la desgarré a mordidas, vi como se detuvo y leyó el mensaje, me miró a los lejos y sonrió, se acomodó la tira y solo atenuó a responderme

– Pervertido

– Siempre – le dije

Ambos en casa, agotados, nos escribimos

– ¿Cómo te sientes?

– Cansada, pero esperando verte

– ¿Y tú enamorado? – le pregunto

– Durmiendo

Río al leer lo que escribió

– Te veo mañana – adjunté

– Pasa por mí, esta vez será turquesa (emoticon guiño)

Le respondí con una carita sonrojada

Fue más de lo que imaginé, más de lo deseado, dos desconocidos cayendo ante nuestro más lujurioso deseo de conocer lo prohibido, algo que probamos y que probablemente no pararíamos de hacerlo.

Continuará.

PARTE 3

No olvides dejar tu comentario para leer el próximo capítulo, escribo una historia diaria 🙂 Si te tocaste leyendo comenta usando este emoji 💦[/lock_comments]

 

¿MÁS CAPÍTULOS? ÚNETE AL CANAL DE TELEGRAM SIN CENSURA: CLIC AQUI

SÍGUEME EN INSTAGRAM @LIBROEROTICO.OFICIAL

Gracias por leer, espero te hayas mojado :)

¿Disfrutaste esta publicación? Compártelo con tus amigos y recibe una sorpresa.

Comments (145)

  1. Rossmeri Torres enero 22, 2017
  2. Gataemin julio 29, 2016
  3. Ricardo marzo 22, 2016
  4. edwincito marzo 11, 2016
  5. Andrea febrero 9, 2016
  6. Valeria febrero 8, 2016
  7. Citla febrero 8, 2016
  8. Vicky :3 febrero 8, 2016
  9. Ashley febrero 7, 2016
  10. katia febrero 7, 2016

Leave a Feedback!